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Negocios que no son ninguna tontería (aunque pueden parecerlo)

Leggings en ediciones limitadas, barras automáticas de cerveza para bares que aplaudiría Isaac Asimov y una empresa que asegura que es el Warby Parker (¡cuidadín!) de las toallas.

Rafa Galán | 25/10/2018
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PoorMyBeer: Se acabó eso de tener que esperar en los bares

Ya sabes cómo va esto. Llegas a un bar, el bar está hasta arriba de gente y es imposible que te hagan caso. El camarero detrás de la barra que, por supuesto, se ha percatado de tu presencia, porque ese es su trabajo, pasa olímpicamente de ti. Has entrado en su radar, pero, sencillamente, no tienes permiso para aterrizar. Avanzas como puedes hasta la barra porque crees que hay una relación inversamente proporcional entre estar más cerca y tener más posibilidades de que te hagan caso. Entonces llega alguien, sin más, levanta la mano, consigue contacto visual con el camarero y, zas, por arte de magia le atiende. Y tú te sientes como un consumidor defraudado, pero como no vas a cambiar de bar aguantas estoicamente. Si sólo fueras tú, la siguiente idea de negocio no tendría sentido, pero como le pasa al 99,9% del Planeta, oye como que vamos a, por lo menos, escuchar lo que nos tienen que decir.

Innovative Tap Solutions ha ideado un sistema de dispensación automática de cerveza para bares al que ha bautizado como PourMyBeer. Es el mismo sistema de sírvete tú mismo que encuentras en las cadenas de comida rápida y en los bufets libres, con la diferencia de que no se mezcla con los refrescos y en que hay una larga oferta de ‘birras’ artesanales locales, nada de productos industriales. El cliente llega, adquiere una tarjeta prepago que puede ir recargando, y recibe un vaso vacío. Cuando llega a la máquina, pasa la tarjeta y elige la bebida. La máquina sólo deja que salgan 100 mililitros, de tal forma que el cliente no puede quedarse enganchado con una cerveza, sino que está obligado a probar varias. ¿El modelo de negocio? Cobra una cuota fija mensual de 500 dólares al mes en concepto de alquiler y mantenimiento de la máquina y se lleva 1,7 dólares cada vez que un cliente rellena el vaso.Y ahora es cuando dices tú: Pero con esto se pierde el encanto del bar. Y es ahora cuando te decimos nosotros: no pienses como un tipo o una tipa de 50 años. Piensa como alguien de la Generación Z. ¿Lo ves? Ya no resulta tan loco. Está claro que no está hecho para todos los locales, pero como reconoce la misma empresa se conforman con llegar al 10% de los bares del país.

Wone: una empresa que elige a sus clientes

Te vamos a hablar de una empresa de leggings para hacer deporte que es tan exclusiva que únicamente vende colecciones numeradas y su dueña te busca primero en Google y Linkedin antes de venderte una prenda. Tal cual lo lees, tal cual lo escribimos. Es cierto que es difícil encontrar una empresa en el sector del retail que huya de la publicidad tradicional y que únicamente confíe en el boca a boca. Y es más, es todavía más complicado encontrar una empresa en este sector que trabaje con ediciones limitadas, cuando es la producción a escala la que hace que este tipo de negocios sean rentables. Pero si piensas eso es que no entiendes en qué nicho se mueve. Y por qué la idea de negocio no es ninguna tontería. Hay marcas que juegan al lujo, pero que se mueven igual que las empresas de baja gama. Nos referimos a que son precios altos, pero también fabrican en China y su modelo de negocio se sustenta en grandes producciones. Wone es una empresa de leggings para hacer deporte que se toma en serio lo del lujo. Como si fueran unos zapatos italianos confeccionados por un orfebre del cuero, trabajan sus leggings. Y hacen ediciones limitadas muy pequeñas y numeradas, y si alguien quiere comprar sus leggings tiene que apuntarse primero a través de su web y la dueña del negocio primero les investiga y si le convence tu humilde persona, te lo vende. Toma del frasco. Es el concepto de exclusividad, de lujo, pero también el modelo de negocio de un club aplicado al retail. No es un producto de masas está claro, pero el modelo tiene sentido.

Fíjate solo en cómo se venden: “Lo que hacemos es filosofía, estoicismo, taoísmo y zen. Fundamentalmente arraigados en la simplicidad, la disciplina y el silencio, estos principios fundamentales impregnan cómo vivimos, cómo trabajamos y qué define a Wone. Nuestras vocaciones que conforman colectivamente la fisicalidad de Wone, buscamos crear la mejor ropa de rendimiento de lujo, atemporal e innovadora”. Y, sí, no son más que unos leggings para mujer. Nada más y nada menos.

Weezie: ¿toallas por internet? ¿por qué no?

El concepto directamente del fabricante, ya lo sabes, es una de las últimas grandes tendencias. Consiste en saltarse a todos los distribuidores para vender productos de toda la vida. Lo puedes tratar de embellecer y llamarlo el modelo de negocio Warby Parker o lo puedes poner a las claras, como acabamos de hacer nosotros. Y es un modelo que tiene todo el sentido. Lo que no tenemos tan claro es si tiene sentido para todos los productos. El último intento de imitar a Warby Parker lo está protagonizando Weezie, que te quiere vender la toalla perfecta a través de Internet. Entendemos que haya habido una revolución con los colchones perfectos, ecológicos y ergonómicos y fantabulosos, directos a tu domicilio, igual que los sofás, saltándote todos esos pasos de la cadena de distribución que encarecían el producto, pero no lo tenemos tan claro con productos pequeños y más baratos como las toallas.

Los fundadores de Weezie  juran y perjuran que llevan años investigando, probando y diseñando la toalla perfecta. “En primer lugar, nuestras toallas están hechas de algodón 100% orgánico de fibra larga. El algodón de fibra larga es más duradero y absorbente que el algodón normal: longitud = fuerza y fuerza = una toalla más duradera. En segundo lugar, nuestras toallas se tejen con una tecnología innovadora que hace girar las fibras de algodón con aire. Al atrapar el aire dentro de cada fibra, hemos aumentado las propiedades de absorción, así como la suavidad y la suavidad de la toalla”, nos cuentan. Bueno, ¿coges la idea, no? Y ahora viene la pregunta: ¿Pagarías 78 euros más gastos de envío (sólo son gratuitos por encima de 200 euros) por una toalla de baño? ¿O por un paquete de cuatro toallas de baño y dos de manos por 272 euros? Sobre todo cuando vas a Ikea y te compras una de baño por 10 euros… Los productos para el hogar son la categoría de productos de más rápido crecimiento que se vende en Internet, pero ¿nos importan tanto las toallas? Tú, por ejemplo, ¿cada cuánto cambias las toallas del baño? Pues eso.

 
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