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Renting sostenible: La mejor opción en un entorno de compromiso medioambiental

En un escenario de incertidumbre, el renting es la mejor opción para invertir con bajo riesgo en los vehículos de empresa.

María Tricio | 02/10/2018
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Reducir la contaminación atmosférica es vital. Según estimaciones de la Agencia Europea del Medio Ambiente, las partículas y gases nocivos que respiramos causan en España unas 30.000 muertes prematuras cada año. En su informe anual sobre la calidad del aire, Ecologistas en Acción denuncia que “la práctica totalidad de la población española y europea viene respirando aire contaminado”.

El origen del problema está principalmente en las emisiones originadas por el tráfico rodado, seguidas a distancia por las que provienen de las calefacciones, los puertos y aeropuertos y determinadas industrias. Como señala el Libro Blanco “El futuro de los vehículos de combustibles alternativos”, editado por el operador de renting ALD Automotive, “el transporte por carretera contribuye con el 20-30% de contaminantes a la contaminación atmosférica”, y “se estima que los vehículos diésel originan el 80% de las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) asociadas al tráfico”, las más dañinas.

Para luchar contra esta amenaza, la Unión Europea está aumentando la presión sobre la industria automovilística. La legislación comunitaria establece que, en 2021, la emisión media de la flota de nuevos vehículos deberá reducirse de 130 gramos de CO2 por km, a 95 gramos. Además, tras el escándalo de las emisiones de Volkswagen, se han endurecido los controles sobre los sistemas de medición de emisiones de NOx.

Bruselas también está exigiendo un compromiso más efectivo a los estados miembros y ha impuesto un calendario de reducción de las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM), amoníaco (NH3) y partículas finas (PM2,5), con objetivos concretos que se deben cumplir entre 2020 y 2030.

En esa línea, con el objetivo de desincentivar el consumo de diésel, el pasado mes de julio, el Gobierno planteaba su intención de aumentar la carga fiscal sobre este combustible para ir equiparando su precio al de la gasolina.

Y esa medida se suma a las de otras administraciones, como los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, que cuentan ya con planes globales dirigidos a reducir progresivamente, e incluso eliminar, el tráfico de los vehículos más contaminantes. Concretamente, el Plan A del Ayuntamiento de Madrid, que se puso en marcha el año pasado, dará un nuevo paso el próximo mes de noviembre, para convertir todo el distrito Centro en zona Cero Emisiones, exclusiva para vehículos eléctricos: de esta forma, se prohíbe el acceso a los vehículos sin distintivo ambiental (gasolina matriculados antes del año 2000, diésel anteriores a 2006 y motos sin etiqueta), y se permitirá el paso de los que tengan distintivos B, C y Eco, solo si se dirigen a un aparcamiento privado.

Amenaza a la industria

La preocupación por la calidad del aire es compartida por todos los sectores económicos y por la opinión pública en general. No obstante, la subida del precio del diésel se plantea como una amenaza directa contra la industria automovilística.

Según la asociación de fabricantes de automóviles ANFAC, “más de 40.000 empleos y 17 fábricas de automóviles en España están directamente vinculadas a la producción y venta de vehículos diésel”, que suponen el 42% de la producción.

Además, en contra de lo que se espera, reducir la cuota del diésel “no va a suponer una mejora de la cuota de mercado de los vehículos alternativos, que necesitan políticas específicas para incrementar su demanda”, aseguran desde esa patronal. Incluso señalan que la medida ni siquiera va a cumplir sus objetivos de reducir las emisiones, pues “los vehículos diésel nuevos, que cumplen ya la normativa Euro 6, tienen muy poca diferencia en emisiones de NOx y partículas respecto a un vehículo gasolina y, además, tienen una ventaja importante respecto a emisiones de CO2, muy bajas”.

Efectos para la pyme

Las repercusiones de las medidas restrictivas contra el diésel llegan, inevitablemente, a todos los usuarios, y pueden ser aún peores para las empresas más pequeñas y los autónomos, por el uso que dan a sus vehículos. Como recuerda Eduardo González de la Rocha, director comercial del operador de renting Northgate, “en una gran empresa, en muchas ocasiones, el vehículo tiene doble uso: como herramienta de trabajo y como forma de retribución para los empleados”, por lo que, si el gasto se dispara, se podrá prescindir de los vehículos de representación. “Pero para el autónomo y la pyme, es fundamentalmente una herramienta de trabajo”. 

Para este colectivo, “la medida va a ser muy contraproducente. Imaginemos un autónomo que ya tiene un vehículo diésel en propiedad y dentro de cuatro años no lo puede sacar a la calle, porque el precio del combustible ha subido el 50% y además no puede entrar en Madrid”.

Por otra parte, la creciente demanda no va a encontrar una oferta equivalente. Según el ejecutivo de Northgate, “el mercado no está preparado: en el segmento de las furgonetas y vehículos industriales, todavía hay muchos fabricantes que no tienen vehículos eco; en algunos casos, no hay ni siquiera furgonetas pequeñas de gasolina”.

El renting como salida

Como respuesta a una situación que genera una mezcla de concienciación e incertidumbre, comienzan a cobrar protagonismo nuevos conceptos de movilidad basados en una utilización mucho más racional -y, por tanto, más reducida-, del coche.

“Estamos asistiendo a un cambio en la mentalidad. Si hace unos años el coche era, junto a la vivienda, una de las decisiones de compra más relevantes, ahora es una opción más secundaria entre los más jóvenes, los millennials, quienes se decantan con mayor frecuencia por el pago por uso frente a la propiedad. Aunque es posible que, a medida que vayan creando un núcleo familiar, la compra de un vehículo se volverá más común”, explica Rocío Carrascosa, directora general de la compañía de renting Alphabet. Y esta nueva mentalidad, unida a la aparición de nuevas formas de movilidad y a las restricciones al tráfico en las grandes ciudades, ha contribuido al “auge del renting entre las pequeñas empresas y los autónomos”.

Esa nueva tendencia la resalta también el presidente de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER), Agustín García. “Tradicionalmente, el renting ha dependido de la gran empresa, pero, desde 2015, notamos que las pequeñas empresas, los autónomos y los particulares son los que más están impulsando el crecimiento”, afirma. “Los datos del primer trimestre de 2018 indican que el peso de la pequeña empresa sobre el total del parque de vehículos en renting es del 18,43%. Esto supone un crecimiento del 57,45% desde 2015. Y el mayor salto ha sido el de los particulares y autónomos, que han pasado del 2,35% al 6,50%, lo que supone un incremento del 250%”, subraya.

En opinión de Agustín García, estamos ante un “cambio cultural, en el que se sustituye el concepto de propiedad por el pago por uso”, y ante una “mutación” del renting. “En los últimos años, el renting ha mutado radicalmente su estructura. Ha pasado de ser un producto mayoritariamente en manos de la gran empresa, a ser un servicio cada vez más popular. Esto beneficia tanto al propio negocio como a la sociedad en general, pues abrazar el renting significa un parque de vehículos más nuevos, más seguros, mejor mantenidos, menos contaminantes y más eficientes”.

Herramienta contra la incertidumbre

En una carretera con escasa visibilidad, el renting se muestra como la mejor opción para las pequeñas empresas y los autónomos. “Los servicios de renting se adecuan a la preocupación actual por los cambios en la tecnología y en las normativas regulatorias”, señala Charo Esparza, responsable comercial de Ibercaja Leasing. “En todo caso, la fórmula podría mejorar todavía más si la Administración pusiese en marcha nuevas políticas que favorecieran el rejuvenecimiento del parque móvil y éstas se aplicasen también a las operaciones de renting”. 

Estas son sus ventajas:

Compromiso a corto plazo. “Normalmente, las operaciones de renting se materializan para 36 o 48 meses, por lo que el usuario no se ve condicionado a lo que pueda ocurrir en unos cuantos años”, explica Charo Esparza desde Ibercaja. Como consecuencia, “el usuario puede elegir libremente el tipo de combustible que mejor se adapte a sus necesidades actualmente, sin temer a las futuras restricciones a largo plazo que se impongan en los centros urbanos de las grandes ciudades”.

No obstante, Eduardo González de la Rocha, de Northgate, recomienda plazos aún más cortos. “Si yo fuera autónomo, no me comprometería a cuatro o cinco años, porque puedes tener un disgusto: puede ocurrir que elijas un renting tradicional para conseguir una cuota más baja, y un año y medio después, tengas que devolver el vehículo, lo que supone una penalización del 50%”. Para esquivar los cambios más inmediatos, propone “el renting flexible o buscar fórmulas imaginativas a medio plazo”.

Como recuerda José Luis Hernández, director comercial Retail y B2C de ALD Automotive, el renting flexible es una fórmula interesante para las pymes y los autónomos, ya que, “al no existir un contrato de permanencia, permite adaptarse a las fluctuaciones en las cargas de trabajo, pero incluye todas las ventajas del renting tradicional (seguros, averías, gestión de la flota) y permite añadir servicios adicionales”.

Probar otras tecnologías. “Vivimos en un momento en el que todas las opciones de combustible son válidas”, afirma José Luis Hernández desde ALD Automotive. “No obstante, se observa una mayor demanda de movilidad sostenible y un mayor compromiso con el medio ambiente, y las compañías de renting somos catalizadoras y aceleradoras de esos cambios”.

En ese sentido, “el renting actúa como facilitador para acceder a los vehículos sostenibles de una forma más cómoda y a un precio más ajustado”, explica Rocío Carrascosa, de Alphabet. Como resume González de la Rocha desde Northgate, “es una forma de probar nuevas tecnologías sin arriesgarse demasiado, a ver qué tal funcionan los vehículos de gas, o los eléctricos, por ejemplo”.

De hecho, aunque los vehículos sostenibles más demandados por las pequeñas empresas y autónomos usuarios de renting son los híbridos, “en los últimos tiempos estamos apreciando un incremento de peticiones de vehículos de gas GLP”, destaca Hernández.

Y el coche eléctrico, según la directiva de Alphabet, “va ganando protagonismo como una alternativa de movilidad sostenible, que garantiza a sus usuarios el acceso y circulación urbanos en escenarios ordinarios y extraordinarios de limitación de emisiones”, por lo que, “de manera paulatina, iremos viendo reforzada su presencia”.

Alternativas de movilidad. Como recuerda Agustín García, desde AER, “las compañías de renting tienen por objetivo ser gestores de toda la movilidad de sus clientes, por lo que están desarrollando nuevas soluciones”. Para las pequeñas empresas y autónomos, puede ser una forma de garantizarse la movilidad, con menos vehículos.

  • Car sharing: El coche compartido en renting “supone una solución eficaz para las empresas para sus desplazamientos puntuales, multiusuario, y es un servicio complementario al renting tradicional, que permite a los clientes ahorrar hasta un 40% en sus gastos en movilidad”, afirma Rocío Carrascosa, de Alphabet. 
  • Combinados: “Creemos que la intermodalidad irá ganando peso”, señala la directiva de Alphabet. Existen “paquetes de movilidad personalizados que permiten combinar diversas formas de transporte: desde el coche compartido, hasta el transporte público, la bicicleta o el taxi, en una misma cuota mensual”.
Las alternativas ‘eco’

La oferta actual de vehículos de emisiones reducidas es muy amplia. Los fabricantes trabajan sin descanso para desarrollar nuevas tecnologías y para integrarlas de la forma más eficiente en el sistema de automoción.

Las opciones más consolidadas son:

Híbridos. Cuentan con un motor de combustión interna (gasolina o diésel) y uno eléctrico con batería que se carga durante la marcha. Los modelos de baja y media electrificación utilizan el motor eléctrico para realizar algunas de las funciones del de combustión, como el arranque; de esa manera, tienen la autonomía de un vehículo convencional, pero el motor consume menos. Un paso más allá están los full hybrid, que pueden moverse en modo eléctrico a baja velocidad (40 km/h).

Eléctricos. Los que recargan el motor eléctrico en la red. Pueden ser de dos tipos. El primero, eléctricos de batería (BEV), que son los eléctricos puros. La propulsión es totalmente eléctrica, sin combustible, por lo que no emiten contaminantes. El inconveniente está en la limitada autonomía y los largos tiempos de recarga. El segundo tipo son lo híbridos enchufables (PHEV), que cuentan con motor de combustión (gasolina o diésel) y un motor eléctrico de batería que enchufa a la red, lo que les da posibilidad de moverse en modo tradicional o eléctrico. Los de autonomía extendida consiguen superar los 40 km/h en modo eléctrico.

Pila de Combustible (FCV). Carecen de motor de combustión interna. Un conjunto de celdas de combustible (gas) suministra energía a un motor eléctrico, que es el que mueve las ruedas. Esta tecnología está todavía en desarrollo.

¿Me interesa un eléctrico?

Cualquier empresa, ya sea grande o pequeña, puede encontrar interesantes ventajas al contratar un vehículo eléctrico en renting. Los principales operadores realizan consultorías personalizadas para comprobar si a sus clientes les interesa esta opción.

Pongamos un ejemplo: una pequeña empresa, con una oficina ubicada en el centro de Madrid, cuenta con cinco trabajadores que necesitan desplazarse puntualmente dentro de la ciudad. Se plantea contratar en renting un coche eléctrico o alguna otra modalidad ecológica. Esta es la opinión de los expertos:

¿Qué vehículo me interesa? “Siempre y cuando tengan posibilidad de que el vehículo duerma en sitio de recarga, sin duda alguna el coche eléctrico es la mejor opción”, afirma José Luis Hernández, de ALD Automotive. “También los de combustibles alternativos como el GLP son una buena elección, porque a medio y largo plazo el ahorro en consumo es considerable”.

¿Seguro que un eléctrico me dará el servicio que necesito? Como explica Rocío Carrascosa, de Alphabet, para averiguar las necesidades reales del cliente, se instala “un GPS móvil en su flota de vehículos, para que, en función de los  hábitos y rutas de sus empleados, se puedan simular escenarios muy próximos a los reales en función de distintas variables, consiguiendo resultados como: el potencial de electrificación, el impacto en coste y en reducción en emisiones de CO2 y la infraestructura de recarga necesaria, así como su ubicación recomendada”.

El coste mensual es más alto. ¿Puede asumirlo mi pequeña empresa? “Aunque el desembolso por el renting de este tipo de vehículos alternativos pudiera ser mayor, a medio y largo plazo, el consumo, más barato y más limpio, va a rentabilizar la inversión”, señala el directivo de ALD.

¿En qué modalidad de renting? “Renting flexible”, aconseja José Luis Hernández. “No obstante, si tienen claro el periodo en el que necesitan la flota, pueden optar por un renting fijo”.

Radiografía del Renting

En el primer semestre de 2018, el renting ha matriculado 155.069 vehículos, según datos de la Asociación Española de Renting de Vehículos (AER). Las cifras revelan el inicio del declive del diésel, la apuesta por los híbridos y un lento pero continuo ascenso de los eléctricos.

Modelos: Las marcas más solicitadas han sido Volkswagen, Renault y Peugeot. Si hablamos de modelos, en los primeros puestos quedan el Nissan Qashqai, el Renault Clío y la Citroën Berlingo.

Motor: Por tipo de propulsión, las preferencias de los clientes de renting en el primer semestre de 2018 fueron:

  • Combustible: Los motores de gasolina y diésel siguen siendo los más demandados por los clientes de renting: juntos, suponen el 93,07% de las matriculaciones. Se sigue prefiriendo el diésel (61,86% de las matriculaciones), frente a la gasolina (32,21%). Sin embargo, se nota una gran diferencia con respecto al mismo periodo del año anterior: en el primer semestre de 2017, las matriculaciones de diésel fueron un 74,57%, mientras que los motores de gasolina se quedaron en el 23,31%.
  • Híbridos: En el tercer puesto, destacan los híbridos de gasolina no enchufables, que han experimentado un gran crecimiento: ya son el 3,91% de los vehículos matriculados en renting. En el mismo período del año anterior, eran el 1,53%.
  • Eléctricos: Siguen siendo pocos. Según datos de AER, “durante el primer semestre de 2018 se han matriculado en renting 1.821 unidades de las distintas modalidades de vehículos eléctricos, lo que supone el 1,17% de las matriculaciones del sector”. Aun así, los datos mejoran mucho los del primer semestre del año anterior, cuando los eléctricos eran solo el 0,50%. Si miramos el total de los matriculados en España, comprobamos que el renting se percibe como una fórmula muy adecuada para acceder a estos vehículos: de todos los eléctricos, el 31,47% corresponden al sector del renting, mientras que en el mismo periodo del año anterior, los eléctricos en renting eran el 24,62%.
  • Otros: Como opciones residuales quedan los vehículos que utilizan combustible alternativo: gas licuado de petróleo (GLP) o gas natural vehicular (GNP), que supusieron un 0,8%. Los híbridos no enchufables diésel solo fueron el 0,04%.
 
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