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Los refranes del emprendedor desconfiado

Lecciones impagables extraídas de la sabiduría popular.

Ana Delgado | 07/06/2018
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“A dineros pagados, brazos quebrados”

Recomienda no pagar por adelantado un servicio, pues
con frecuencia se descuida su ejecución, se retrasa la realización de lo acordado. Alude también a la dificultad de recuperar el dinero prestado.

“Entre dos amigos, un notario y dos testigos”

La seguridad y formalidad en lo que al trato se refiere, para mantener la confianza sin miedo de quiebra o discordia.

“No vendas a tu amigo ni del rico compres trigo”

Exhorta a no practicar ninguno de dichos supuestos, por temor de que el comprador, siendo amigo, quiera pagar más barato y de que el vendedor, siendo rico, exija una precio exorbitado.

“Quien de todos es amigo es muy pobre o muy rico”

En el primer caso, se arrima por lo que le puedan dar; en el segundo caso, se arriman a él.

“Dinero de suegro, dinero de pleito”

Recomienda el refrán no mezclar nunca los asuntos familiares con los monetarios dado que ello suele ser causa de disputa. Similar a otro que dice: “Primero son mis dientes que mis parientes”.

“Piensa mal y acertarás”

Aconseja mantener cierta suspicacia dada la mala índole de las personas.

“Quien presta a un amigo, cobra un enemigo”


Pierdes el dinero y al amigo.

“Encargos sin din, descanso para mi rocín”

Porque los encargos que se hacen sin adelantar el importe del gasto casi nunca se diligencian.

“Por lo raras, son las perlas caras”

Se refiere a que las cosas 
que escasean, si además son exquisitas, doblan su estimación y multiplican su precio.

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