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Muy práctico

Plan de negocio para montar una tienda de ropa

De niños, de mujeres, de hombres, de novias, de tallas grandes, usada... Muchas son las posibilidades para montar una tienda de ropa.

09/02/2018
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Si has trabajado en alguna tienda de ropa, conoces el negocio, tienes don de gentes y muchas ganas de ser empresario dentro de este sector, reúnes casi todos los requisitos para crear tu propio comercio. No obstante, también puedes iniciarte en él aunque no conozcas el mundo de la moda. Otra opción es poner al frente del mismo algún experto que lo dirija, al menos en las fases iniciales.

Sea como fuere, lo primero es elegir la forma de comercialización que más se ajuste a tus posibilidades. Franquiciarse puede ser una buena elección: partes con un buen soporte de marca y una imagen ya definida y conocida por el cliente. Algunas casas ofrecen la alternativa de establecerte como marca única –es decir, vender exclusivamente productos suyos– o bien que un porcentaje muy alto de las prendas que ofertes sea de su marca, pero sin necesidad de franquiciarte.

Así te beneficias de vender una marca conocida, pero sin las ataduras de una franquicia (no pagas canon de entrada, royalties o porcentaje para publicidad). También puedes montar una tienda multimarca con productos de distintos proveedores que elegirás según las preferencias de tu clientela habitual.

Ofrecemos a continuación algunas de las principales claves a la hora de poner en marcha una tienda de ropa:

El local, factor clave

Emplazamiento: Una vez decidida la forma de comercialización, debes buscar un local adecuado. Puede estar a pie de calle, en un centro comercial o, incluso, en un primer piso.[20 consejos para acertar con la ubicación de tu negocio]

Dimensiones: Debe tener, al menos, 40 m2 para incluir escaparates, probadores y, por supuesto, la exposición de ropa. Además, necesitarás un almacén de por lo menos 20 m2.

Decoración: Es una de las variables de más peso para captar clientes. Fuentes expertas recuerdan que es importante que el cliente se sienta a gusto, por eso hay que tratar de crear un ambiente que incite a permanecer más tiempo en la tienda e incrementar así las posibilidades de realizar una venta. Recuerdan, asimismo, que la decoración debe estar alineada con lo que se vende, pero sin llamar demasiado la atención. Si el cliente se detiene más en elogiar la decoración que la ropa, puede que estés haciendo algo mal.

Escaparates:  Es la carta de presentación de tu tienda. Su misión es conseguir detener al transeúnte y que repare en lo que muestras. Para ello los especialistas recomiendan exponer una muestra de todas las líneas de producto de la tienda, cuidando también la combinación de colores (también dentro de la tienda) y todos los detalles. [Cómo conseguir que los clientes se paren delante de tu escaparate]. La relación con los proveedores dependerá del tipo de comercialización por el que hayamos optado. Si te estableces como una tienda multimarca, tendrás que buscar y elegir varios proveedores, según cubran tus necesidades.

Cómo organizarse

Proveedores: Es muy importante buscar proveedores serios a través de contactos, revistas o ferias, como por ejemplo la Feria de la Moda en Madrid.

Dos grandes compras al año: A la hora de realizar los pedidos, hay que tener en cuenta que, en el mundo de la moda, el año natural se suele dividir en dos grandes temporadas: primavera-verano y otoño-invierno. Según la marca con la que trabajes, deberás realizar entre dos y cuatro pedidos principales a lo largo del año. Lo habitual son dos compras grandes al año, al principio de cada temporada, es decir, otoño y primavera, para luego ir adecuando tu oferta mediante reposiciones puntuales.

Por anticipado. Para poder disponer de las prendas en su temporada correspondiente, lo normal es que las pidamos con un mínimo de seis meses de antelación, y en ocasiones hasta un año antes. No obstante, en la opción llamada “moda pronto”, te sirven el producto en uno o dos meses a lo sumo. Y algunos proveedores sacan productos nuevos cada cierto tiempo que sirven para introducir novedades a lo largo del año.

Diferentes formas de pago: En cuanto a la forma de pago, lo habitual es que al empezar haya que pagar a los proveedores al contado. Luego, según vayas haciéndote un hueco en el mercado y consolidando la relación con los proveedores, el plazo para pagar se irá incrementando. Hay expertos que desaconsejan la denominada factura proforma, mediante la cual ingresas el dinero en el banco y luego te mandan la mercancía. Es preferible inspeccionar el envío completo antes de realizar el pago.

Ropa que no se vende: Si estás en una franquicia, el franquiciador habitualmente, se hará cargo de las prendas no vendidas. Si este no es tu caso, tendrás que recurrir a las ofertas y las rebajas, que reducirán tu margen de beneficio, pero te permitirán deshacerse del stock. Por ello, en los primeros años conviene hacer pedidos pequeños.

Aprender de los grandes: Salvando las distancias, es interesante fijarse siempre en cómo lo hacen los grandes cuando surge alguna duda.Y es que los comercios con mayor cuota de mercado invierten en estudios de todo tipo, por eso hay que seguir su trayectoria para ver la evolución del sector.

Conceptos de contabilidad que debes conocer

En nuestro plan financiero debemos diferenciar tres grandes apartados:

Cuenta de resultados: Refleja todos los ingresos y gastos mensuales, con independencia de que se hayan hecho o no efectivos. Por ejemplo, si en el mes de mayo pagamos el alquiler del local de mayo y junio, el gasto correspondiente a junio lo imputaremos a dicho mes, aunque lo hayamos abonado el anterior. El total de la cuenta de resultados nos indica las pérdidas (si es una cifra negativa) o los beneficios (si es positiva) de cada año. La venta de ropa será el principal ingreso de la tienda. A esa cifra habrá que restarle los gastos que vayamos acumulando. De ellos, hay que destacar tres cuentas: la de gastos de personal, que se incrementarán en julio y diciembre por las pagas extras (si no han sido prorrateadas), la de gastos financieros por el préstamo bancario, y la de dotación a la amortización para el inmovilizado, que será un gasto mensual. Cada vez que amorticemos iremos restando esa misma cantidad a la cuenta de inmovilizado que aparece en el activo del balance, a través de la amortización acumulada para el inmovilizado material.

Tesorería: Se divide a su vez en cobros y pagos. Los cobros incluirán todo el dinero que entra en caja (venta de ropa, capital, préstamo...), mientras que los pagos reflejarán el que salga (stock de seguridad, compras, alquiler...). La diferencia entre cobros y pagos nos dará el saldo de tesorería, que es el dinero líquido del que dispondrá la empresa para todo tipo de eventualidades.

Balance provisional: Lo forman el activo y el pasivo. El activo incluye todas aquellas cuentas que suponen una posesión o un derecho a favor de la empresa, como, por ejemplo, el stock de seguridad o el inmovilizado.  El pasivo aglutina todas aquellas cuentas que constituyen una obligación o deuda de la sociedad, como, por ejemplo, el dinero que debemos a nuestros proveedores.

¿Franquiciarse o no franquiciarse?

Si vas a montar tu propio negocio y quieres arriesgar lo menos posible, la mejor opción es establecerte como una franquicia, dadas las altas posibilidades de éxito de muchas de estas enseñas.

Ventajas: La principal ventaja para el franquiciado es el hecho de trabajar con una marca ya asentada en el mercado, de modo que puede beneficiarse de la notoriedad y la garantía que se asocian a la imagen de la misma. Pero también existen otras ventajas, como las financieras, ya que muchas cadenas de franquicias establecen acuerdos con entidades bancarias de tal forma que es más fácil encontrar financiación para los franquiciados que para las personas que deciden establecerse por su cuenta.

Por otro lado, el franquiciado puede beneficiarse del conocimiento de gestión adquirido por el franquiciador y así evitar errores que de otra forma cometería por falta de experiencia, además de contar con un punto de apoyo en el supuesto de encontrarse con problemas. También se ahorrará la inversión en estudios de mercado, ya que la enseña asegura la evolución, desarrollo y adaptación del negocio a las variaciones del mismo.

¿Es cara la franquicia?: Sin embargo, no todo son ventajas. Establecer una franquicia puede resultar muy caro ya que muchas veces exigen el pago de cánones de entrada, un pago periódico conocido como royalty y otro de publicidad e I+D. Asimismo, las franquicias de moda exigen un local bastante grande y en lugares muy transitados, por lo que el precio se puede ver incrementado.

Otros inconvenientes: Los establecimientos, los productos y el servicio están sujetos a una estandarización ya que deben decorarse, colocarse y prestarse, respectivamente, en función de unos patrones estipulados por el franquiciador por lo que el emprendedor se ve obligado a priori a renunciar a parte de su autonomía. Aunque sea él quien asume la responsabilidad de sacar el negocio adelante, existen una pautas que aprender y acatar.

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