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Artículo de Javier Jiménez (Director general de Lanzadera)

Los 15 errores más frecuentes que se cometen al emprender

Crear una empresa desde los cimientos no es fácil. No basta con tener una buena idea y mucha ilusión. También es necesario saber cómo desarrollar ese proyecto.

Javier Jiménez | 29/06/2018
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Crear una empresa desde los cimientos no es fácil. No basta con tener una buena idea y mucha ilusión. También es necesario saber cómo desarrollar ese proyecto con constancia y perseverancia, rodeado del equipo más eficiente y proactivo.

Si no se dan estas circunstancias, muchas empresas se ven abocadas al fracaso más absoluto. Una caída que puede dar, aun así, la oportunidad para remontar a nivel profesional y aprender de los errores. Seguro que podrían ser algunos más, pero los 15 errores más comunes que detectamos en Lanzadera al crear una empresa suelen ser los siguientes:

1. Equivocarte en la s
elección de los socios

Sobre todo, cuando se trata de la primera experiencia emprendedora, muy a menu
do cometemos el error de asociarnos con 
las personas que tenemos más cerca: amigos, familiares, compañeros de clase. Son 
con quienes tenemos más confianza, más afinidad, pero esto no garantiza que sean los socios ideales para impulsar nuestro proyecto. Tenemos que basarnos en criterios profesionales a la hora de elegir a los socios.

2. No valorar la
importancia del líder


Una empresa sin líder es como un barco sin patrón. El líder es la persona que unifica el espíritu del equipo y que toma la última decisión. Y, ¿quién debe ser ese guía? ¿El CEO? ¿Quién aporta el capital principal? No se debe decidir en base a estas cuestiones. ¿Sabéis quién era el que siempre jugaba al fútbol en vuestro colegio? El que traía la pelota, pero que no era necesariamente el mejor jugador. El líder debe ser el mejor jugador y no el niño que traía la pelota de fútbol al colegio para la hora del recreo.

3. Un reparto equitativo de las acciones

Aunque esta pueda parecer a simple vista la opción ideal, puede ser totalmente equivocada. Eso de repartir el pastel entre todos por igual no funciona a la hora de arrancar una empresa. Por ejemplo, cuando sois dos socios y os repartís las acciones al 50%, siempre tendréis que llegar a un acuerdo; si sois tres (33%), dos de vosotros mandaréis, y si sumáis cuatro (con el 25% de la empresa para cada uno), se produce el caos. Siempre debe haber pacto entre los socios a la hora de adjudicar las acciones.

4. Contratar sin pensar

Es importante contratar a los trabajadores en función de si encajan en la cultura de la empresa, primero y de su capacidad, después; siempre podemos ampliar sus conocimientos a través de formación. Nunca invertir este orden de prioridades. Para ello es importante definir esa cultura para remar todos en la misma dirección. A partir de ahí, ya se puede pensar en qué servicio se necesita contratar y a quién para que lo desarrolle.

5. Basarse en estereotipos

No todos los emprendedores deben estar cortados por el mismo patrón: jóvenes recién graduados, hacer una app o desarrollar su idea en un garaje... Lo importante es no tener miedo al riesgo, contar con capacidad para tomar decisiones, ver oportunidades donde otros no las ven y sentir pasión por lo que se hace. Ese es un buen emprendedor.

6. Enamorarte
 demasiado de la idea

La idea puede llegar a ser el peor enemigo del emprendedor. Pocas ideas representan la perfección o el éxito asegurado por sí mismas (a no ser que hayas inventado la rueda, el fuego o la bombilla...). Enamorarse de un concepto inicial hasta llegar a cegarse y no escuchar a nadie por creer que no va a aportar nada a esa idea, es un error.

7. No saber dónde
te estabas metiendo


Emprender es muy duro y requiere mucho sacrificio (sí, también puede dar grandes satisfacciones). Debes analizar bien el impacto personal
 de la decisión (tienes responsabilidades familiares y materiales, no dispones de 
apoyo en tu entorno más próximo, etc.). También hay que ser honesto con uno
 mismo y saber cuándo ha llegado el final
 de tu etapa en la empresa para salir de 
ella o para dejarla morir.

8. No conocer 
tu mercado

Debes tener muy presente que no hay que ofrecer un producto o servicio sólo por el hecho de que a ti te guste o te solucione un problema. Debes saber qué es lo que realmente se adapta a las necesidades de tus clientes. Conocer bien qué es lo que quieren ellos y ofrecérselo. Son tu verdadero mercado.

9. Enfocarte más en los inversores 
que en los posibles clientes


Es otro error común en muchas startups, no realizar correctamente el plan de negocio (que, por cierto, es más sencillo de lo que se piensa). Es un error dedicar más tiempo a vender el proyecto ante los inversores, en una búsqueda de capital que tal vez no sea necesaria, que a desarrollarlo en condiciones ante los posibles clientes. Más numeritos y menos presentaciones.

10. Creer que facturar significa cobrar

Las ventas reflejan el tamaño y el crecimiento (margen, rentabilidad, etc.) de tu negocio, pero al final del día lo que verdaderamente importa es la caja, es decir, lo que cobras (una compañía rentable mal gestionada puede quebrar fácilmente). ¿Cuántos días de vida le quedan a tu empresa? La respuesta siempre vendrá dada por una cifra: La caja de la que dispongas. Esta es una idea fundamental que debe tener en la cabeza todo emprendedor.

11. No confiar en la tecnología estándar

Es mejor utilizar productos que dominas y que conoces, plantillas ya existentes, con un funcionamiento acorde a tus necesidades, que invertir mucho dinero en herramientas únicas súper complicadas que te quitarán todo el tiempo del mundo. Tampoco hay que subestimar al SEO, o lo que es lo mismo: creer que, si haces bien los contenidos de tu web, se posicionarán solos.

12. No centrarte en tu producto y en tu mercado

Es muy importante cuantificar el tamaño de la empresa y no lanzarse a un segundo mercado antes de dominar convenientemente el primero, pensar en el modelo de negocio y no sólo en el valor que aporta el producto. Diversificar y no dispersar. Una cosa es diversificar si has triunfado y otra es hacerlo cuando aún no te has consolidado. Así te dispersas.

13. No ser realista

Cuando haces un plan de marketing, por ejemplo, debes reflejar datos realistas y alcanzables y no aspiracionales. Fíjate metas factibles.

14. Preocuparte por captar talento, pero no por mantenerlo

Es imprescindible cuidar al equipo y su talento con el objetivo de que permanezca en la empresa y ayude a escalar el negocio.

15. No formarte antes de comenzar

Una de las claves de una startup es tener un equipo formado y sólido. Que tenga conocimientos y habilidades específicas según su rol para que el equipo sea verdaderamente multidisciplinar. Hay que tener bien presente que una parte de ello se lleva en los genes, mientras que la otra, que es la más importante, se aprende en las escuelas y en las universidades

 
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