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Cómo crear y dirigir una empresa del sector cultural

En el mundo del arte, la cultura y el ocio todavía existen muchas oportunidades de negocio.

24/05/2018
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Librerías, escuelas de música, galerías de arte, editoriales, centros de ocio y tiempo libre... Hablamos de un mercado que cuenta con un número creciente de seguidores y potenciales consumidores.

En países como Suecia, Dinamarca o Gran Bretaña la cultura y el arte son sinónimo de diversión, entretenimiento y casi de necesidad vital. En España, aunque todavía estamos muy atrasados con respecto a ellos, poco a poco nos vamos acostumbrando a consumir cine, teatro, literatura, artes plásticas y eventos culturales de todo tipo como si de artículos de primera necesidad se tratara. Muchos empresarios ya se han dado cuenta de esta transformación cultural y han aprendido a sacarle partido. Pero aún quedan huecos por aprovechar.

Rentable y con futuro

La industria cultural es un mercado que se genera, tanto por la propia demanda del sector privado, como por el impulso que recibe de las Administraciones públicas, que ponen en marcha un gran número de actividades.

Por todo ello, si te atrae el mundo del arte y la cultura, éste puede ser un buen momento para que montes tu propia empresa. Oportunidades no faltan. Sin embargo, no debes olvidar tener en cuenta algunas premisas esenciales:

Un difícil equilibrio. Para triunfar en el mercado de la cultura el emprendedor debe tener ciertas habilidades para dirigir su negocio. Todas las imágenes, más o menos idílicas, que se pueden tener sobre este sector se vienen abajo al segundo día de empezar a trabajar. El papeleo y la gestión empresarial, actividades que no son para nada literarias, absorben mucho tiempo.

Mucho de vocación. Dirigir una empresa de este tipo sin vocación es muy difícil porque no tendrías ningún incentivo y sí mucho trabajo que hacer cada día. Lo más difícil es lograr el equilibrio entre la vocación artística y la empresarial.

No dormirse en los laureles. Hasta hace poco, montar un negocio cultural no requería una inversión muy elevada. Ahora la situación ha cambiado. Si queremos encontrar un hueco en el mercado y ser competitivos, hay que llevar a cabo estudios de mercado y de marketing, disponer de una abundante oferta de productos y servicios y, en definitiva, desarrollar todas las actividades de gestión de una empresa moderna.

Diversificar, ésa es la clave. Destacar en este negocio supone ofrecer lo que la demanda exige, pero también aportar productos novedosos. En una librería, además de vender libros, se pueden organizar charlas, coloquios, proyecciones de diapositivas o mesas redondas relacionadas sobre un tema determinado para atraer más clientes.

Saber dónde pisamos. Una de las reglas de oro empresariales aconseja no adentrarse nunca en mercados desconocidos. Y los negocios del arte y de la cultura no son una excepción, más bien todo lo contrario. Cuantos más conocimientos tengas del sector menos tendrás que depender de terceras personas.

Gestión de una empresa cultural


La mayoría de los servicios que realizan estas empresas se enmarcan en programas de actuación subvencionados por las distintas Administraciones públicas. Existen también, aunque en menor medida, actuaciones promovidas por fundaciones, entidades bancarias y grandes empresas y actividades organizadas directamente por organizaciones dedicadas a la gestión sociocultural. Entre estas últimas, las acciones estacionales relacionadas con el ocio y cultura son las iniciativas más habituales.

Respecto a la dirección del negocio conviene tener en cuenta estos aspectos:

Recursos humanos: un equipo multidisciplinar. No se requiere ninguna titulación para regentar estas empresas, aunque sí es importante tener conocimientos de la materia en la que se base nuestra actividad para poder aplicarlos en nuestro trabajo y ofrecer así un mejor servicio a los clientes. En cuanto al equipo de la empresa, debe ser multidisciplinar y estar formado por personas con dotes creativas y con mucha capacidad para trabajar en grupo.

Colchón económico. Muchas empresas de este sector tienen como clientes a las Administraciones públicas: ministerios, gobiernos autonómicos, ayuntamientos, que convocan periódicamente concursos y programas culturales. Por ello conviene tener recursos económicos suficientes, ya que la adjudicación y el pago de los servicios no se realizan automáticamente.

Una inversión a largo plazo. Las inversiones de los negocios culturales deben pensarse a largo plazo. En el caso de una editorial, por ejemplo, se requieren, al menos, dos o tres años para ver resultados, ya que la edición de un título no sólo conlleva un tiempo de elaboración sino también de distribución y venta en las librerías. En el caso de una galería de arte, el público busca no sólo la calidad de lo que se expone, sino también que la gestión y el nombre de la galería ofrezcan garantías. Algo que sólo se obtiene con el tiempo y una dirección organizada y profesional.

Estudiar bien la oferta. Es importante estar atento a los distintos programas y convocatorias de las distintas Administraciones públicas para no ofrecer más de lo mismo. De este modo, podremos presentar proyectos innovadores. Por otra parte, existen mercados emergentes que aún están por explotar. Para detectar estos huecos de mercado y generar nuevas ofertas basta con que observes y analices tu entorno.


La dificultad de vender a un público culto y muy exigente. Los consumidores de ofertas culturales buscarán calidad pero también nuevos productos. Si al comenzar nuestra actividad no satisfacemos sus necesidades y lo que ofrecemos puede encontrarse fácilmente en otra empresa con más historia, es seguro que perderemos potenciales clientes.

¿La solución? Una buena combinación de propuestas –ya sean multiculturales, informatizadas, relacionadas con otras disciplinas o, simplemente, de otros nuevos servicios– atraerán el interés del público. Hay que tener paciencia... y mucha creatividad.

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Estrategia de marketing

Si quieres embarcarte en esta aventura, debes tener en cuenta que para que tu empresa sea rentable es necesario aplicar el marketing.

Calidad y publicidad. Las principales armas del marketing cultural son la calidad de nuestros productos o servicios, además de la cartera de clientes de la que dispongamos. Todo esto debe complementarse con una imagen corporativa muy sofisticada y con la realización de campañas de marketing directo y publicidad.

Convertir tu empresa en noticia es la forma más rápida de estar en boca de todos. También puedes crear una web y anunciarte en publicaciones especializadas.

Conquistar al cliente. En estos mercados las relaciones con los clientes son difíciles de lograr. La clave está en ganarse su confianza mediante un trato cordial y profesional (sobre todo si abrimos una galería de arte, donde los clientes son aún más exigentes).

Relaciones personales. A la hora de darnos a conocer, no hay nada como buscar personalmente los clientes.

Adelantarse al futuro. Otra clave para diferenciarse de la competencia es adaptarse a los cambios en el mercado y en los hábitos de consumo.

Relaciones institucionales. Tampoco olvides el importante papel que juegan los organismos oficiales. Los ayuntamientos y las comunidades autónomas son buenos puntos de información y difusión de todo tipo de actividades culturales, así como de ayudas y subvenciones.

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