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¡En Tierra Hostil!

Historias de emprendedores que trabajan en países muy peligrosos

Si alguna vez te topas con un negocio en el cráter de un volcán, hay una alta probabilidad de que ese emprendedor sea español. 

Aitor Ballesteros | 08/10/2018
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ECHEBASTAR. Con un ojo en los atunes y con el otro... ¡en los piratas somalíes!

“Prefirieron por la rudeza de su corazón morir antes que rendirse”, puede leer todo aquel caminante que vaya dirección a Bakio desde el puerto pesquero 
de Bermeo (Vizcaya). Allí se levantó un monolito en recuerdo a todos los fallecidos en la mar, especialmente a los 143 arrantzales que perdieron la vida en las costas vizcaínas el 13 de agosto de 1912.

De Bermeo a las Seychelles

Hoy, este puerto costero del País Vasco es uno de los más importantes del mundo y la historia de sus pescadores sigue latiendo con fuerza. “Bermeo tiene casi 17.000 habitantes y controla alrededor del 10% de la flota atunera mundial”, explica Oscar Baraiazarra, responsable de Echebastar, compañía pesquera vasca de túnidos dedicada a la industria conservera. “La cultura bermeana siempre ha sido muy aventurera, por tanto, Echebastar siempre ha navegado en busca de nuevos caladeros”, añade.

La empresa ha establecido su base de operaciones en las Islas Seychelles. Un paraíso, ¿verdad? Sin duda sus playas incitan a pasar una luna de miel, pero sus mares esconden un gran peligro, y no por los tiburones, sino por los temidos piratas somalíes.

Así es, Somalia se encuentra a 600 millas de este archipiélago y sus embarcaciones llevan acechando mercantes en el Océano Índico desde la caída del régimen dictatorial de Siad Barre en 1991. De hecho, Echebastar sufrió una de las páginas más negras de su historia a causa del secuestro del atunero Alakrana por los corsarios africanos el 2 de octubre de 2009. El pesquero español pasó 47 días en cautiverio hasta que fue liberado. “Fueron momentos muy duros, pero que nos han hecho más fuertes”, afirma Baraiazarra. Este suceso no ha sido excusa suficiente para que estos pescadores dejen de buscar atún en estas peligrosas aguas. “Nosotros navegamos allí donde esté el pescado, no nos fijamos si merodean piratas por la zona”, declara Daniel Martínez, biólogo y técnico de Ultracongelación de la firma. Eso sí, se han implantado protocolos de seguridad. “Por las noches, el barco ya no se detiene
 y nadie puede salir al exterior. Las luces de cubierta permanecen apagadas. Las escotillas se cierran con candados para dificultar el abordaje a los bucaneros”, explica Martínez, quien añade: “También contamos con seguridad privada armada. Desde que tomamos estas medidas los piratas se lo piensan dos veces a la hora de abordarnos”.

Bajan los asaltos

La zona está mucho más estable que hace unos años. El número de barcos asaltados por piratas en
el mundo ha descendido casi a la mitad, pasando de 445 ataques
 en 2010 a 246 en 2015, según los últimos datos de Statista, portal de estadísticas. “Antes escuchabas todos los días por la radio intentos de secuestros de barcos; hoy ya no, pero no puedes bajar la guardia. En el momento en que la bajes, te la vuelven a liar”, concluye Martínez.

EPTISA. Kirguistán: emprender en tierras inhóspitas

Al otro lado del mar Mediterráneo, atravesando la península de Anatolia y el mar Caspio, conocido como el lago más extenso del mundo, llegamos a Kirguistán, un país dominado por la estepa y por grandes montañas, que son el preludio de la cordillera más imponente del mundo: el Himalaya. El país formó parte de la ruta de la seda y alberga una numerosa comunidad de nómadas.

Destino: Asia Central

Además de los nómadas, Kirguistán cuenta con la presencia de Eptisa, compañía española de ingeniería, arquitectura y tecnologías de la información que realiza proyectos de transporte, agua y medio ambiente, edificación, energía e industria. “Hemos trabajado en países como Rumanía, Ucrania y Turquía. Todos estos territorios del este de Europa nos dieron la experiencia suficiente para trasladarnos a Asia central, ya que son países con ciertas similitudes idiomáticas y un pasado común con la ex Unión Soviética. También los estándares para la construcción de carreteras y el abastecimiento del agua son parecidos”, explica Jelena Zivkovic, directora de Desarrollo Comercial de la empresa.

Un país pobre y conflictivo

Kirguistán no es lo más aconsejable hacer negocios, por tratarse de un país pobre y con conflictos políticos. A no ser que estés respaldado por un banco internacional con garantías de cobro. “Llegamos a Kirguistán porque hay proyectos muy interesantes financiados por el Banco Asiático. Nunca aceptaríamos un proyecto que sólo estuviera financiado por el gobierno kirguizo”.

Las carreteras en Kirguistán están en muy mal estado. En algunos tramos, el terreno es montañoso, lo que implica que las carreteras estén sobre los 4.000 metros de altura y durante el invierno se deterioren. Eptisa está llevando a cabo la rehabilitación y construcción de 120 kilómetros de la carretera principal del país, que va desde Bishkek, la capital, situada al norte, hasta Osh, en el sur, la segunda ciudad más importante de Kirguistán. “Es necesario rehabilitar la carretera porque es muy transitada y forma parte del corredor que une China con Europa”, apunta Kivkovic.

Escaso nivel técnico

“El nivel técnico de los trabajadores locales es bastante bajo, comparado incluso con Uzbekistán, que alberga las mejores universidades de Asia central”, detalla Kivkovic. Y continúa: “Lo bueno de trabajar con los bancos es que siempre buscan trasladar la experiencia internacional a la gente local, con lo cual hay expertos internacionales que trabajan con los técnicos locales para que actúen bajo los estándares internacionales”. Otro inconveniente es la implementación de proyectos. “Los procedimientos son muy lentos. Hay muchos cambios en los ministerios, con lo cual nos ralentiza mucho las obras. Hicimos un proyecto de abastecimiento de agua en la zona de Osh, donde habíamos previsto que durara 2 años, pero se retrasó 3 años más a causa del tiempo que tardamos en obtener licencias”, se queja la responsable de Eptisa.

CIVITATIS. Colombia: turistas en busca de “plata o plomo”

“Aquí, en la prisión de La Catedral, es donde Pablo Emilio Escobar Gaviria estuvo recluido por su propia voluntad durante un año. Toda una maniobra para no ser extraditado a Estados Unidos”. Así es cómo comienzan explicando los guías turísticos la historia del narcotraficante más famoso del mundo a unos turistas intrépidos, que han querido adentrarse en
el oscuro mundo del narcotráfico colombiano.

Inseguridad en Medellín

Aunque la situación actual del país no es como la de los tiempos de Escobar, Medellín no es tan segura como se desearía. “La ciudad está muy castigada por la criminalidad
 y el narcotráfico. Tiene una de las tasas de violencia más altas de Colombia, junto a Cali y Barranquilla, a pesar de que ha bajado en los últimos tiempos”, explica Ricardo Magaz, presidente de la Sociedad Científica Española de Criminología. “La extorsión, los secuestros, el sicariato y, por consiguiente, la corrupción son, entre otros, males que se evidencian sin disimulo. El Foro Económico Mundial sitúa a Colombia entre los 25 países más violentos del mundo. En este contexto los turistas pueden ser víctimas propiciatorias, especialmente en núcleos urbanos muy poblados como Medellín”, alerta el especialista.

El tour de Pablo Escobar lleva en funcionamiento menos de un año y es ofrecido por Civitatis, empresa de distribución de actividades turísticas por el mundo. La actividad recorre los principales lugares donde el narcoterrorista se hizo famoso, como el Edificio Mónaco, antiguo palacete del líder del cártel de Medellín o el barrio de la Comuna 13, uno de los más controlados por el criminal.
“El éxito del tour es propiciado por
el tirón de la serie de Narcos. A la gente le gusta conocer los escenarios de sus series favoritas”, declara Enrique Espinel, subdirector de Civitatis. Pero, ¿cómo se garantiza la seguridad al cliente potencial?
 “En cuanto a seguridad no hemos tenido ningún problema. Si lo hubiera, dejaríamos de operar con ese tour. Por ejemplo, recientemente, en las favelas brasileñas murió una turista española en un tiroteo. Nosotros trabajábamos con un tour parecido e inmediatamente dejamos de ofertarlo”, declara Espinel, quien continúa: “Pero hay factores que no puedes controlar, por ejemplo, un atentado, como pueden ser los ocurridos en Europa, países que en teoría son más seguros”.

Operadores locales

La empresa realiza estudios de mercado para asegurarse de que el tour es totalmente seguro. “Cuando buscamos destinos delicados como Medellín tratamos de dar la información clara al turista”, explica Espinel. Aunque la clave para hacer que un destino como éste sea posible es gracias a los operadores locales. “Somos muy selectivos con los operadores. Tenemos todo bajo control, miramos que los vehículos te lleven y te traigan al hotel, que el recorrido esté contrastado, y que los guías locales estén dados de alta, que puede parecer algo obvio, pero el mundo de los servicios turísticos en destino es bastante informal”.

MICROWD. Nicaragua: microcréditos para combatir la pobreza

Sebastiana Sierra no tenía ningún tipo de negocio en Nicaragua y sobrevivía gracias a la ayuda de sus hijos, que le enviaban dinero de fuera del
 país. Ella no quería depender de
 sus hijos y pidió un préstamo para montar un negocio de venta de ropa y cosméticos. “Los negocios sociales son empresas creadas para resolver problemas... Si todos creemos en ello, desaparecerá la oscuridad”, dice Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz en 2006.

Un país que empieza a mejorar

Aunque la mayoría de los indicadores de Nicaragua están mejorando, hay otros sin resolver. En 2016 El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency Internacional calificó a Nicaragua como uno de los países más corruptos del mundo. Por contra, Nicaragua es uno de los países con mayor igualdad de género en 2017, no sólo de América Latina sino del mundo, según el Índice de Brecha Global de Género del Foro Económico Mundial. En este caldo de cultivo aparece Microwd, una comunidad de jóvenes emprendedores con compromiso social, que buscan inversores en España que quieran obtener un 8% de rentabilidad, más un impacto social en zonas de pobreza. Han empezado invirtiendo en proyectos de mujeres en Nicaragua. Su objetivo es “conectar personas con capacidad de inversión en España para ayudar a romper el círculo de la pobreza”, explica Alejandro de León, fundador de la empresa.

“En Nicaragua teníamos unos niños becados y sus madres nos pedían microcréditos o directamente un cerdo. Nos dimos cuenta que había una gran carencia de financiación y cubrimos esa necesidad”, aclara.
 En este país los tipos de interés rondan el 50%, con gastos de apertura y penalización por retrasos. Para poder competir, Microwd ofrece financiación a más bajo interés, sin gastos de apertura ni penalizaciones por retraso. “La gente no tiene ahorros, no tiene inversiones, sólo con financiación pueden salir de esa situación”, explica De León.

¿Cómo se garantiza que los inversores no perderán su dinero? “Para disminuir el riesgo, provisionamos el 4% y en el caso de que la señora no pague, nosotros asumimos esa pérdida. Además, aconsejamos a los inversores que diversifiquen su cartera para disminuir más el riesgo”.

Financiando a mujeres

En paralelo, Microwd realiza labores de investigación para elegir quién recibe el préstamo. “Buscamos mujeres que vayan a emprender. Puntuamos positivamente que sus hijos vayan a la escuela, que no se hayan endeudado con otras empresas y que no hayan tenido retrasos con otras entidades”, finaliza.

La labor de la empresa está incentivando el emprendimiento en la zona. “Con el primer préstamo, de media, las mujeres aumentan sus ingresos un 60%, y el segundo año un 30%”, afirma. Microwd ya ha otorgado 1.600 préstamos a mujeres para montar en su mayoría negocios ganaderos, pero también proyectos más ambiciosos como cibercafés, librerías o centros de cosmética. Ahora es Sebastiana quien destina dinero a sus hijos y no al contrario.

 
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